UN BUEN
DISCURSO QUE SIGUE VIGENTE
Como no aplaudir el verdadero jalón de orejas que Prada hace
a los señorones de su época, como no reconocer que cada palabra de ese discurso,
El Discurso en el Politeama, es pura y
neta franqueza que sale desde un alma cansada de ver a su tierra caer y
derrumbarse por si sola.
Es todo un recuento de daños que abarca desde los tiempos de
la conquista hasta la lamentable guerra del Pacifico, en donde ya no se pudo
caer mas hondo, es también un llamado a gritos de parar con esta idiosincrasia conformista
y que la generación venidera se ponga en acción y alerta en no cometer los
mismos errores.
Pero seamos realistas
y veamos que tanto han cambiado nuestros ideales, ¿y que es lo que hemos hecho por
mejorar?, si solo nos paramos y vemos alrededor, en las calles, en las
noticias, la cosa no esta tan cambiada, gobiernos corruptos, aspirantes a
presidentes que prometen y prometen, toda una mafia detrás, que manipula a su
antojo a nosotros, a los que pareciera que no queremos ver.
Y cual es la solución a nuestro problema, yo creo es
hacernos cargo, si, asumir nuestra condición y hacer algo, no podemos seguir echándole
la culpa a nuestro pasado, a la geografía, a la historia, al tiempo, no esperar
que alguien de afuera nos diga lo que tenemos que hacer, nosotros sabemos lo
que queremos y hasta donde queremos llegar, entonces, es actuar en base a ello
y no callar, no permitir que algunos nos sigan viendo la cara con tal
desparpajo, y denunciar a viva voz sin miedos por todo lo alto para que antes
de pretender siquiera lo piensen muy bien.
Hagamos que las palabras de Prada se oigan y contagiemos a
los que estamos a tiempo en justicieros de nuestro propio pasado.

